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El ecologismo llega a las fábricas

Por Klaus Toepfer*

Unos 300,000 trabajadores mueren cada año por la exposición a agentes químicos. Líderes sindicales del mundo se reúnen desde mañana en Kenia para debatir sobre medio ambiente.

NAIROBI.- En Nigeria, se lanzó una campaña para enviar a los químicos peligrosos, antiguos y obsoletos a los libros de historia, y beneficiar a unos cinco millones de trabajadores fabriles, así como a la mayor parte del medio ambiente de África Occidental.

Un programa conjunto de Noruega y Rusia, que está entrenando a obreros rusos en áreas como salud, seguridad y producción más limpia, promete condiciones de trabajo más saludables y menos emisiones hacia la tierra, el agua y el aire.

Y en Alemania un proyecto para convertir 300 mil departamentos en residencias energéticamente eficientes, prevé generar 200 mil empleos y reducir dos millones de toneladas de emisiones de gases de efecto de invernadero, responsables del cambio climático.

Estos y otros numerosos proyectos subrayan el creciente entusiasmo de las organizaciones sindicales para adoptar el desarrollo sostenible en beneficio de su lugar de trabajo, de las comunidades que viven en los alrededores y del medio ambiente mundial.

Hace pocas décadas, la sospecha caracterizaba la relación entre ambientalistas y sindicalistas.

Algunos sindicatos temían que la protección ambiental pusiera en peligro el empleo al ejercer una carga indebida sobre los negocios y las empresas, mientras grupos ecologistas sospechaban que los trabajadores organizados se inclinaban a defender el status quo de la industria pesada y, en muchos casos, contaminante.

Esos días se han ido y estas telarañas de sospecha han sido eliminadas por las realidades de un mundo globalizado moderno. Ambos lados reconocen ahora los beneficios múltiples de trabajar juntos por una causa común.

Con este fin, unos 150 dirigentes sindicales de varios países, que representan a millones de trabajadores, se reunirán por primera vez en la sede del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en Kenia entre el 15 y 17 de enero.

Estamos decididos a hacer de la llamada Asamblea Sindical sobre Trabajo y Medio Ambiente algo más que una mera fiesta de pláticas.

Se tiene previsto acordar un plan de acción de fases múltiples, denominado Iniciativa de los Trabajadores por una Herencia Duradera o Testamento 2006, en colaboración con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y la Fundación Sustainlabour.

Existen varias áreas de interés común entre sindicalistas y ambientalistas, por ejemplo, la reducción de la exposición de los trabajadores y sus familias a substancias dañinas y peligrosas. Según la OIT, unos 300 mil trabajadores mueren cada año por la exposición a agentes químicos. Esto debe ser reducido drásticamente.

Tanto los trabajadores como los ecologistas reconocen que el combate a la degradación ambiental es una batalla que se puede ganar. Tomemos el caso del cambio climático: al superar esta amenaza, se podrían generar trabajos nuevos, más limpios y más sostenibles, en áreas como los sistemas de energías renovables y la generación más limpia de combustible fósil.

Los sindicatos pueden ser un poderoso catalizador para el cambio, al persuadir a los empleadores y a las compañías de ser más responsables ambientalmente y más eficientes en cuanto a los recursos.

Aproximadamente tres mil millones de personas, o sea la mitad de las que habitan el planeta ahora, están clasificadas como parte de la fuerza trabajadora mundial.

Ya era tiempo de que trabajáramos a favor de nuestros intereses mutuos.

* · El autor es director ejecutivo del PNUMA. Si quieres saber más, conéctate a: http://www.will2006.org




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