Por Julio Godoy

BERLN, 14 dic (Tierramrica).- Desde que el premio Nobel de Economa James Tobin (1918-2002) propuso en 1972 el impuesto contra la especulacin de divisas que lleva su nombre, el mismo ha resurgido y desaparecido varias veces.

Pero la actual crisis econmica global derivada de la especulacin inmobiliaria y burstil en Estados Unidos y otros pases industrializados, y la necesidad de financiar los enormes costos de la lucha contra el cambio climtico constituyen el marco ideal para implementar ese gravamen.

En contraste con los esfuerzos previos de organizaciones no gubernamentales que adoptaron la idea de “arrojar un poco de arena en las bien engrasadas ruedas de la especulacin”, como dijo Tobin en su propuesta inicial, sta es apoyada por varios gobiernos de pases industrializados, entre ellos Alemania, Francia, Gran Bretaa y Rusia.

El da 7, durante una reunin de la Organizacin de las Naciones Unidas en Nueva York, el canciller francs Bernard Kouchner propuso la tasa Tobin para financiar polticas de mitigacin y adaptacin al cambio climtico en los pases en desarrollo.

Kouchner dijo que el tributo debera discutirse y aprobarse en la 15 Conferencia de las Partes de la Convencin Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climtico, que se desarrolla del 7 al 18 de este mes en Copenhague.

“Sera un gran beneficio” que se apruebe esta medida en la capital danesa, dijo Kouchner.

Segn la idea original de Tobin, el impuesto, representado por una tasa marginal, debera cobrarse cada vez que se realizan intercambios de divisas, pero solamente en las transacciones especulativas de corto plazo.

En la propuesta de Kouchner, la tasa sera de 0,005 por ciento. “Nadie sufrira por ella, pues costara apenas cinco centavos en una transaccin de 1.000 dlares o euros”, dijo Kouchner.

Un estudio presentado en octubre de 2007 por el Instituto Norte-Sur, con sede en Ottawa, estim que un impuesto de 0,005 por ciento sobre las transacciones de divisas generara ingresos de por lo menos 35.000 millones de dlares anuales.

De acuerdo a estimaciones del gobierno brasileo, se necesitan unos 300.000 millones de dlares anuales para financiar polticas de adaptacin y mitigacin del cambio climtico en los pases en desarrollo. Otra estimacin, de la Convencin Marco, cifra las inversiones necesarias “en ms de 100.000 millones de dlares anuales”, pero en un detalle enumera posibles inversiones de unos 170.000 millones de dlares en 2030.

La Organizacin Global de Legisladores para el Equilibrio Ambiental (Globe) estima las necesidades financieras derivadas del cambio climtico en entre 28.000 y 67.000 millones de dlares anuales.

Segn el Banco de Pagos Internacionales, en 2007 el volumen diario de comercio de divisas alcanz unos 1.500 billones de dlares.

Esta suma contrasta con el comercio internacional de bienes y servicios, que segn la Organizacin Mundial del Comercio represent ese ao un poco ms de 17 billones de dlares. Es decir, la especulacin monetaria, que apunta a beneficiarse de fluctuaciones en el corto plazo en las tasas de cambio de las principales monedas del planeta, representa ms de 90 por ciento del volumen del comercio de divisas. Aunque en los aos 80 y 90 la propuesta de Tobin se discuti ocasionalmente en medios acadmicos, la creacin un impuesto contra la especulacin financiera fue rescatada del olvido por el mensuario francs Le Monde Diplomatique en diciembre de 1997, como reaccin a la crisis financiera de la poca, y que afect particularmente a pases de Amrica Latina y Asia, y a Rusia.

Como consecuencia de esa propuesta, en 1998 se fund en Pars la Asociacin por la Tasacin de las Transacciones y por la Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC), para promover la creacin del impuesto Tobin y emplear los fondos recolectados para financiar polticas de desarrollo en los pases ms pobres.

La propuesta de Tobin cobr actualidad en 1998, gracias a las actividades de ATTAC, de la que se distanci en 2001. Ese ao el parlamento francs aprob un impuesto de 0,1 por ciento contra la especulacin, que segn legisladores franceses poda recaudar hasta 50.000 millones de euros (casi 73.500 millones de dlares) diarios.

En 2004, el parlamento belga aprob un impuesto similar. Pero ambas leyes entrarn en vigor solamente en el marco de una legislacin europea global sobre el tema.

En noviembre de este ao, el primer ministro britnico Gordon Brown tambin propuso un impuesto contra la especulacin. Durante una reunin del Grupo de los 20 (G-20) pases ms industrializados y emergentes, Brown apel a la introduccin de una “tasa de seguro o un impuesto sobre las transacciones financieras globales que refleje el riesgo sistmico” derivado de ellas.

Oficialmente, el gobierno de Alemania tambin apoya el impuesto, aunque algunos de sus ministros se opongan. Incluso el gobierno de Rusia, inicialmente contrario al gravamen, anunci a fines de noviembre su disposicin a introducir un impuesto a las transacciones especulativas contra el rublo.

El impuesto de Tobin tambin es apoyado por Brasil y Venezuela, e incluso por especuladores profesionales, como George Soros. Pero el gobierno de Estados Unidos, cuyos principales funcionarios financieros son antiguos ejecutivos de fondos de inversin o de bancos, se opone al tributo.

* Corresponsal de IPS.

Por Matthew Cardinale

ATLANTA, Estados Unidos, nov (IPS/IFEJ) - La posibilidad de una catstrofe ambiental lleva a muchos polticos, acadmicos y ciudadanos a reformular el paradigma, antes inclume, de una economa basada sobre el crecimiento constante.

Esto es as porque a sectores cada vez ms amplios de la poblacin, especialmente la de la mayor potencia mundial, Estados Unidos, les queda claro que tendr que consumir menos recursos naturales para minimizar los peligros que amenazan de muerte al planeta.

La gran pregunta es: cmo puede pasar Estados Unidos a una economa de “crecimiento cero” que se sustente y en la cual no aumente el desempleo? Si la poblacin consume menos bienes y servicios, eso significar menos trabajo en la industria manufacturera y en la venta y provisin de esos bienes y de servicios?

“Es una buena pregunta, porque en este momento afrontamos niveles insostenibles de consumo”, dijo para este artculo John Talberth, presidente del Centro para la Economa Sustentable. “Si no consumimos suficiente, toda la economa colapsa, y tenemos que cambiar.”

En ese sentido, el gobierno de Barack Obama promueve empleos “verdes” en la produccin de energa de fuentes renovables, como la elica y la solar, de modo de asegurarle a su pas el mantenimiento de su competencia econmica, al mismo tiempo que aborda problemas como el cambio climtico.

Sin embargo, los empleos verdes avanzan slo hasta cierto punto, principalmente reemplazando a los ms sucios en los sectores del petrleo, el carbn y los reactores nucleares. Esto no alcanza para compensar la posible prdida de trabajos que implica la reduccin del consumo general en este pas.

Muchos ciudadanos estadounidenses ya comienzan a reducir su consumo, aunque no necesariamente por una preocupacin ambiental, sino por el terrible estado de la economa, la misma razn por la cual cada vez ms restaurantes y comercios cierran sus puertas.

Cuando la gente compra menos, las autoridades de las ciudades, cuyos presupuestos dependen de impuestos a las ventas, reducen, a su vez, servicios como el cuidado de espacios pblicos y los policiales.

PASARSE AL LOCALISMO

En las ltimas dcadas se ha constatado una tendencia mundial a la globalizacin, la centralizacin, la especializacin y la produccin masiva. El argumento econmico para la centralizacin es la eficiencia: que menos personas produzcan ms mercaderas. Esa prctica ha redundado en desempleo.

“El pasaje de industrias pequeas a industrias de gran escala redujo la demanda de mano de obra”, observ Talberth.

“Hemos salido de tres dcadas o ms de concentrarnos en una poltica econmica de globalizacin. Como sabemos, esto ha llevado a desestimar enormemente la base manufacturera estadounidense, y ha perjudicado a comunidades de todo el mundo. Si dejamos la globalizacin para pasar a la ‘localizacin’, crearemos una cantidad fantstica de nuevos empleos”, agreg.

Judy Wicks, fundadora de la Alianza Empresarial para las Economas Locales Vivas, describi la visin de una nueva modalidad de produccin segn la cual “los puestos dedicados a la fabricacin de bienes innecesarios que se destinan a consumidores autmatas sern reemplazados por empleos valiosos que ayuden a construir la autonoma local”.

“La mayora de nuestros alimentos son importados y procesados por grandes compaas en otros lugares. No slo necesitamos apoyar a nuestros agricultores locales, sino tambin a los trabajos y empresas que distribuyen los productos frescos y procesan nuestros alimentos, para que los enlatados de nuestra tienda procedan de nuestra localidad”, aadi.

La masajista Gloria Tatum, de Decatur, en el sudoriental estado de Georgia, lleg a esa misma conclusin el ao pasado, cuando la demanda de sus servicios se redujo. Fue entonces que decidi cultivar verduras en el jardn del frente de su casa. En 2008 cosech ms de la mitad de los alimentos que consumi, y espera llegar a las tres cuartas partes el ao prximo.

Segn Wicks, “esto significar ms empresas y muchos ms propietarios. La propiedad de las empresas se distribuir de un modo mucho ms amplio”.

Es decir que los beneficios del consumo comunitario llegarn ms a las familias y menos a accionistas corporativos y a instituciones financieras, explic. “La economa local coloca en el mercado productos realmente nicos y apoya la innovacin local. Las dinmicas economas locales apoyan a sus artistas locales, a sus msicos, a su cultura local. Sus comunidades crean productos nicos que expresen la cultura local”, expres.

“Puede ser un gran vino, un gran queso, una nueva moda cualquier cosa que una comunidad cree, para que su economa cree cosas que celebren al ser humano y no a los productos bsicos”, dijo Wicks.

INVERSIONES VERDES Y SOCIALES

“Nuestra economa debe crecer, pero nuestras inversiones deberan ser verdes. Se debera invertir en grande en mejoras a la eficiencia energtica de los edificios y de las industrias, en energa elica y solar, en transporte masivo”, dijo James Heintz, del Instituto de Investigaciones sobre Economa Poltica de la Universidad de Massachussets en Amherst.

“Una parte de esto sera la modernizacin de la infraestructura elctrica nacional. La red est muy centralizada y es muy vieja. No puede adaptarse a la energa solar y elica”, seal.

“Todas estas inversiones crearn empleos y ayudarn a mantenerlos en las reas de la economa que ya existen”, agreg.

El presidente Barack Obama y el Congreso legislativo de Estados Unidos aprobaron un paquete de estmulo incluido en Ley Estadounidense de Recuperacin y Reinversin (ARRA, por sus siglas en ingls).

La norma prev una inversin de unos 100.000 millones de dlares “para apoyar esta clase de inversiones verdes”, dijo Heinz. El experto consider que esa ley “no slo crea inversiones en empleos verdes”, sino que tambin dispone que ciertas instalaciones hoy en uso sean dejadas de lado “para que la economa avance hacia el futuro”, dijo Heintz.

“Los estndares de eficiencia energtica para los edificios nuevos producen rdito con mucha rapidez, gracias al ahorro de energa. En cinco aos se recupera la inversin”, asegur.

Sin embargo, el dinero previsto por la ARRA para edificios energticamente eficientes no alcanzar a todas las construcciones de Estados Unidos. Eso llevar al menos 30 aos, dijo.

“Hay que crear incentivos ahora para que la economa pase a una clase de produccin y consumo que mejoren mucho la eficiencia en el uso de los escasos recursos que tenemos, y le exija menos al ambiente de modo que los ecosistemas puedan asimilar la contaminacin”, opin Heintz.

La eficiencia energtica tambin permitir que las familias ahorren dinero, aadi.

Talberth, del Centro para la Economa Sustentable, sostuvo que Estados Unidos necesita, adems, inversiones sociales.

TRABAJAR MENOS

Algunos sugieren que en un futuro la sociedad puede concluir que no es necesario ni deseable que toda la poblacin econmicamente activa trabaje tanto. Es decir, que se puede producir colectivamente todo lo que se necesita, con menos trabajo y menos empleados.

“Si tenemos a toda la poblacin a salvo de la pobreza y el hambre, recibiendo atencin mdica y educacin, no hay motivos para que todos deban trabajar 40 o 60 horas a la semana. Tiene que haber ms tiempo dedicado al ocio”, dijo Talberth.

Segn Wicks, “esto tambin significa que trabajemos menos”.

“Muchas veces la gente est desesperada por dinero porque quiere comprar toda esta basura. Tal vez si cambiamos nuestros valores no necesitaremos tanto dinero, y tampoco necesitaremos trabajar tanto”, dijo.

* Este artculo es parte de una serie producida por IPS (Inter Press Service) e IFEJ (siglas en ingls de Federacin Internacional de Periodistas Ambientales) para la Alianza de Comunicadores para el Desarrollo Sostenible. (FIN/2009)

Por Maurice Strong*

BEIJING, 9 nov (Tierramrica).- El rpido e inesperado desastre econmico que comenz en Estados Unidos y se extendi por todo el mundo demostr que la globalizacin y la interdependencia tienen el dramtico inconveniente de los riesgos compartidos y la vulnerabilidad.

Ello indica que debemos manejar esas crisis cooperativamente, sobre una base sistmica e integrada, en lugar de hacerlo de forma separada y a menudo de modo competitivo.

Algunos, sin embargo, todava sostienen que slo podemos enfrentar los riesgos del cambio climtico y reparar los daos de la degradacin ambiental despus de haber arreglado la economa global. Esto es insensato.

Esperar a emprender acciones contra el cambio climtico mientras se trata de remendar provisionalmente el actual modelo econmico no hara ms que exacerbar las inminentes amenazas contra nuestra civilizacin.

Ser decisivo el papel de China en las negociaciones que se desarrollarn en diciembre en Copenhague entre los firmantes de la Convencin Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climtico.

En esa conferencia mundial debern asumirse compromisos vinculantes y exigibles con penalidades para los incumplidores. Debemos aprender de los muchos acuerdos que los gobiernos se comprometieron a cumplir en el pasado, pero que rara vez honraron. Si hubieran cumplido con esas obligaciones no estaramos en el estado actual de crisis.

China e India son ahora la principal fuente de incrementos en las emisiones globales de gases de efecto invernadero y estn bajo fuerte presin para que acepten metas especficas.

stas y otras naciones en desarrollo insisten con toda razn en una mayor reduccin de las emisiones en los principales pases industrializados, que son primordiales responsables de la acumulacin de gases invernadero que condujo al clima mundial al peligroso umbral en el que se encuentra.

Ello debe ser acompaado por compromisos para proporcionar ayuda a gran escala a las naciones en desarrollo, a fin de permitirles reducir sus emisiones sin perjudicar su crecimiento econmico.

Un escenario optimista para Copenhague incluira un acuerdo sobre un programa de seguridad climtica o, por lo menos, los principales elementos de un plan de ese tipo, combinados con el establecimiento de un fondo para la seguridad climtica.

Los pases ms desarrollados entregaran recursos para ese fondo de un modo proporcional a sus emisiones de dixido de carbono y a su producto interno bruto (PIB). El fondo debera contar inicialmente por lo menos con un billn de dlares, una cifra mucho ms all de lo que las naciones industriales estn dispuestas a considerar.

Es probable que ese monto sea considerado poco realista, particularmente a la luz de la crisis econmica global. Sin embargo, la suma es menor a la del costo que le representan slo a Estados Unidos las guerras en Iraq y Afganistn.

Tal nivel de financiacin para el fondo exige innovadores recursos, como pagos por el uso de los bienes comunes globales, por ejemplo los ocanos, la atmsfera y el espacio exterior, que no estn bajo jurisdicciones nacionales, as como la aplicacin de impuestos a los combustibles fsiles y otras fuentes de emisiones y la imposicin de penalidades por incumplimiento de los objetivos de reduccin de emisiones.

Una ayuda a gran escala a los pases en desarrollo, acompaada por amplios programas que les permitan la obtencin de crditos por su capacidad para reducir emisiones a ms bajo costo que muchas naciones desarrolladas, ofrece la posibilidad de inversiones eficaces y econmicamente ventajosas.

Las inversiones que hagamos para lograr la seguridad climtica generarn nuevas oportunidades, tanto para las empresas como para los individuos que participen en el establecimiento de la nueva economa. De modo que, en sus orgenes como en sus soluciones, las crisis ambiental y econmica estn inextricablemente vinculadas.

La moralidad de nuestra civilizacin merece un triste comentario cuando se comprueba que se dedican ms recursos para las actividades militares que para satisfacer las necesidades humanitarias y sociales y para proteger la viabilidad de nuestro planeta.

China y Estados Unidos en conjunto producen aproximadamente 40 por ciento de las emisiones globales de gases invernadero. Aunque todos los pases deben cooperar para enfrentar el desafo del cambio climtico, ser esencial la cooperacin de esas dos naciones.

China ha sobrepasado a Estados Unidos como la principal fuente de emisiones de carbono, pero est todava muy por debajo en trminos de contaminacin por persona. Cada chino produce en promedio slo un quinto de las emisiones de cada estadounidense.

Desde los albores de la revolucin industrial, Estados Unidos ha generado ms de 1,1 billones de toneladas de dixido de carbono por la quema de combustibles fsiles, mientras que China produjo 300.000 millones de toneladas.

Somos la primera generacin en la historia que tiene la capacidad y la responsabilidad de determinar el futuro de la vida en la Tierra. No podemos ser complacientes y creer que, hagamos lo que hagamos, la vida continuar.

Las condiciones que hacen posible la existencia tal como la conocemos han permanecido en un breve perodo de la historia de nuestro planeta y dentro de muy estrechos lmites. Resulta evidente que los seres humanos estn incidiendo sobre esos lmites a una velocidad y a una escala que van ms all de nuestra capacidad para regularlos.

La humanidad est ante un real e inminente riesgo. Pero las perspectivas de xito para enfrentarlo, aunque desafiantes, son tambin muy reales.

* Maurice Strong fue secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano en 1972, primer director general del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y secretario general de la Conferencia de las Naciones


Franz Chvez entrevista a ROBERTO HAUDRY, del Fondo Internacional de Desarrollo Agrcola

LA PAZ, jul (IPS) - Soluciones innovadoras ante la crisis, ampliar servicios y tecnologas hacia los sectores sociales sumergidos y construir democracia en torno a iniciativas ciudadanas es la frmula para abatir la pobreza que sugiere a los gobiernos latinoamericanos Roberto Haudry, responsable del FIDA para la regin andina.

En entrevista concedida a IPS, el gerente de operaciones del FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrcola) para Bolivia, Colombia, Ecuador y Per, insta a los lderes de la regin a cambiar los modelos econmicos que ahondaron la brecha social y acabar con “las democracias de juguete” contrarias a la transferencia masiva de recursos y poder a los ms pobres.

Haudry observa con expectativa la apertura cultural y de un nuevo espacio de relaciones diplomticas del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hacia Amrica Latina y aconseja a los lderes locales tomar iniciativas audaces para crear alianzas con la sociedad civil, empresas y universidades del pas del norte de Amrica.

IPS: Cul es el impacto que tiene la crisis financiera internacional en Amrica Latina?

ROBERTO HAUDRY: La crisis financiera internacional no ha tocado demasiado a Amrica Latina, an hasta ahora, que ha estado creciendo bien, pero el impacto ha sido crucial en Estados Unidos y Europa.

El primer efecto se ha sentido en la reduccin de las remesas de dinero de los emigrantes, que representan la principal fuente de ingresos de los ciudadanos en Amrica Latina.

La cooperacin internacional no llega a facturar ms de 10.000 millones de dlares porque los flujos son negativos: pagamos ms de lo que recibimos. La fuente ms importante de todas es la inversin privada y con la crisis se ha reducido.

Las remesas que totalizaban 100.000 millones de dlares se han reducido en 20.000 millones y los efectos son muy serios, porque buena parte se usa para salud, educacin y alimentacin. En el caso de Bolivia, bajaron en 20 por ciento y en Mxico es similar.

Creo que las prximas seales de recuperacin volvern a colocar las remesas en su lugar. Eso esperamos todos.

IPS: En consecuencia, cul es el camino a elegir despus de este trance difcil para las finanzas internacionales?

RH: Lo que sugiere esta crisis es que no podemos proponer ms de lo mismo, y debemos ser innovadores y asociarnos a los ciudadanos que envan remesas para multiplicar el valor de esas inversiones. Esa es una manera prctica de combatir la pobreza.

Otra es el uso de la tecnologa. No podemos permitir que los campesinos no dispongan de un telfono celular, de una cuenta bancaria, un seguro de vida, de una serie de mecanismos tecnolgicos y de visin ciudadana para romper el primer problema de Amrica Latina que es la desigualdad.

En una poblacin localizada a cinco o 10 horas de un hospital, un telfono celular dotado de cmara podra ayudar en caso de emergencia para consultar sobre las medidas previas al transporte de una persona herida, y empleando el idioma del lugar.

Usemos la tecnologa de punta. Al ms dbil y pobre, mayores servicios tecnolgicos para cerrar la brecha. El problema no es solamente crecer, sino reducir inequidad.

IPS: Cmo observa el curso que siguen los pases latinoamericanos con una diversidad de enfoques sobre la forma de resolver la pobreza?

RH: Todos los pases tienen diferentes formas de hacer las cosas y cada democracia decide el modo hacerlas.

Yo no creo que repetir lo que se ha hecho en los ltimos 25 aos, sin modificaciones, nos vaya a llevar a un lugar distinto que no sea el crecimiento con inequidad que ha sido la caracterstica de Amrica Latina en los ltimos 20 aos.

Cualquiera sea la opcin democrtica que tengan las polticas pblicas, yo creo que el tema principal es reducir la inequidad con transferencias masivas de tecnologa hacia los ms pobres.

La otra parte de la ecuacin es cunto poder tienen los pobres? Cuntos recursos administran ellos mismos en sus propias iniciativas y bajo sus propias formas democrticas?

Una democracia no es un pensamiento nico sin gobierno central, una democracia es un conjunto de ciudadanos desarrollando sus propias iniciativas en un entorno pblico que favorece la iniciativa del ciudadano.

Cualquier mecanismo democrtico en Amrica Latina que signifique transferencias masivas de recursos a los pobres, para que ellos desarrollen sus iniciativas econmicas, eso es lo que estamos buscando.

No (buscamos) mecanismos de intermediacin para darles recursos a un ministerio y luego se los d a una institucin y que, cuando llegue el momento, le entregue tres pesos a los campesinos y cuatro cursos de capacitacin. No!.

Sino hacemos transferencias masivas de recursos y poder a los ms pobres vamos a seguir teniendo democracias de juguete que se mienten continuamente. Ms mentira, no es ningn tipo de solucin.

IPS: Cunta semejanza hay entre las polticas que lleva alienta el presidente Barack Obama en Estados Unidos, que restituyen al Estado el papel de promover la reactivacin econmica, y los modelos que se aplican en Amrica Latina?

RH: Hay muchas semejanzas con la administracin de Obama y lo que pudiramos hacer en Amrica Latina, en particular en el fortalecimiento del rol del Estado y de las instituciones democrticas, muy por encima de las opiniones mesinicas de alguna clase dirigente o las actitudes guerreristas.

Hay un espacio enorme y muy frtil de colaboracin con Estados Unidos. Pero tambin hay una diferencia gigantesca. Lo que hace Obama es emisin monetaria para salvar sus empresas y la posicin de Estados Unidos en el mundo. Espero que ningn gobierno nuestro se contagie con la idea de imprimir billetes para financiar alguna actividad que considere esencial.

A mediano plazo, la poltica pblica estadounidense llevar a una devaluacin masiva de los valores de nuestra economa que estn muy vinculados al dlar. Creo que en materia de poltica monetaria, los estados nuestros deben ser sumamente conservadores y no presumir que no est pasando nada, especialmente con el dlar.

IPS: Y cmo podra alcanzarse una relacin de equilibrio y de cooperacin mutua entre la regin y Estados Unidos para salir de la crisis?

RH: Estados Unidos est importando una serie de tecnologas de lucha contra la pobreza que hemos desarrollado en el Tercer Mundo y creo que el rol de muchos de nuestros pases es ayudar a Estados Unidos a salir de su crisis desde nuestras experiencias.

Por ejemplo en Sudfrica y Malawi se desarroll la tecnologa de transferencia bancaria por celular y en el sur del frica hay ms de tres millones de personas pobres que usan este mtodo para transferencias y compras.

Esa tecnologa se introducido en Estados Unidos recin el ao pasado y est haciendo furor. Comprende desde sistemas de descargo por celular en compras de supermercado hasta sistemas masivos.

Una de las maneras que tenemos de reforzar el sistema financiero estadounidense es haciendo que los pobres ahorren con instrumento ms familiares y de fcil manejo como la banca por celular.

Ah hay una enorme fuente de cooperacin que debe ser recproca y podemos apoyar a su poblacin afro latina.

En Colombia tenemos un programa que tiene el propsito de ofrecer, a mediano plazo, a la juventud afro-norteamericana la posibilidad de ver experiencias de grupos y comunidades rurales negras de Amrica Latina para que vean cmo viven.

Ese es el tipo de colaboracin que queremos en el mundo, de intercambio, de pares y que podra generar en el futuro negocios solidarios entre jvenes de un barrio de Chicago (Estados Unidos) con gente de los yungas (La Paz) en la promocin de la msica o aprendiendo de la tecnologa.

IPS: Cul es el camino para alcanzar mejores relaciones con Estados Unidos?

RH: La administracin de Obama nos da un espacio cultural de poder relacionarnos y es una gran oportunidad, cualquiera sea la decisin democrtica de un estado.

Los vnculos con Estados Unidos hay que reinventarlos y no pueden estar marcados por el pasado. Como deca (el terico marxista italiano) Antonio Gramsci: la poltica no slo es el arte de lo posible, sino en la poltica es todo para adelante. Hay que ser audaces y quien no tiene iniciativa en poltica, pierde.

Debemos relacionarnos con la sociedad civil norteamericana, con las empresas, con las universidades y el gobierno. (FIN/2009)