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Análisis
¿Por qué la pobreza no es noticia?
Por Mario Lubetkin

Medios de comunicación en varios continentes buscan hablar más sobre los miles de millones de pobres del planeta. Se trata del tema más importante de la agenda mundial, junto con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales escribe en esta columna Mario Lubetkin, director general de la agencia IPS.

ROMA, (Tierramérica).- Cuando un grupo de gobernantes o de políticos de cualquier parte del mundo se reúne para discutir sobre la necesidad de operar en favor del desarrollo económico y mejorar la condición de los miles de millones de pobres que ensombrecen el panorama planetario, la conclusión es unánime: no hay en la agenda mundial un asunto más importante que éste, junto con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.

Sin embargo, cuando observamos el exiguo tratamiento que los medios de comunicación le conceden a estos temas, no se puede evitar una sensación de desconcierto. ¿Si se trata realmente de tan graves situaciones y si es posible unir esfuerzos para superarlas, por qué se habla tan poco de todo esto en los diarios, en las radios y en las televisiones?

Citaré el ejemplo más reciente y sobresaliente. A mediados de septiembre se celebró en Nueva York la mayor reunión cumbre de la historia, es decir a la que asistió el mayor número de jefes de Estado y de gobierno, precisamente para reafirmar el compromiso con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que apuntan a reducir a la mitad la pobreza en el mundo en 2015. Por supuesto que a esa reunión sin precedentes algún espacio le dedicaron los medios de comunicación.

¿Y después? Se supone que durante las semanas posteriores a la conclusión de la cumbre hubo numerosas ocasiones para volver a ocuparse del tema, incluso para referirse en cada país crítica o negativamente a la actuación de sus respectivos gobiernos, a la instrumentación de los compromisos adquiridos o a tantos otros aspectos.

Pero no sólo hallamos escasas informaciones en las fuentes que revisamos regularmente, sino que advertimos poco interés en los medios en recibir análisis para el seguimiento de los Objetivos del Milenio.

Los periodistas especializados en desarrollo y cooperación nos enfrentamos, por lo tanto, a una realidad testaruda y difícil de modificar: hay poco espacio para estos asuntos en los medios de comunicación, especialmente los de gran circulación.

Sin embargo, la tendencia se está revirtiendo. Surgen iniciativas que apuntan a lograr un mayor impacto sobre la conciencia pública en relación a la pobreza y los Objetivos del Milenio. El ejemplo más conocido es el Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza (GCAP), la mayor coalición de su tipo, que representa a más de 150 millones de personas en 75 países.

Es notoria la participación del GCAP en la última cumbre del Grupo de los Ocho países más poderosos del mundo, que decidió la reducción de la deuda de las naciones más pobres. Integran la coalición medios de comunicación, comunidades de base, sindicatos y organizaciones religiosas y sociales.

Sobresale también otra experiencia: la Alianza Com Plus, una asociación de organizaciones y profesionales de la comunicación identificados con la promoción del desarrollo sostenible. La conforman la agencia de noticias Inter. Press Service (IPS), el Fondo del Servicio Mundial de la BBC, la Fundación Reuters y la Fundación Televisión para el Medio Ambiente (TVE), entre otros.

Con estos y otros medios de comunicación nuevos y pujantes como la cadena árabe Al Jazeera, la latinoamericana Telesur, la estadounidense Current TV, el canal satelital italiano RAI 24 Horas y redes regionales para jóvenes de MTV, la agencia IPS comparte un proceso de reflexión para identificar nuevos caminos con el fin de invertir las tendencias negativas que he comentado.

¿Qué es lo que está en juego? Mientras la información y el debate sobre el desarrollo económico y la lucha contra la pobreza no lleguen al gran público, la cooperación internacional seguirá siendo una materia exclusiva de funcionarios y especialistas y ajena a los ciudadanos.

A su vez, sin la participación de la ciudadanía es improbable que los gobiernos hagan todo lo que podrían hacer para llevar a cabo un programa tan ambicioso y erizado de obstáculos como el de los Objetivos del Milenio.

* El autor es director general de la agencia IPS

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