 | Crédito: foto-ilustración del sitio web de la International Ice Patrol
| Conectate Hielos a la deriva Los iceberg son los habitantes más colosales de los océanos. Estos desprendimientos del hielo de los glaciares que navegan a la deriva son resultado de un fenómeno natural fascinante, y a veces peligroso.
Entraron en el imaginario popular literalmente de golpe: en 1912 uno de ellos chocó con el Titanic, que había sido construido como muestra del poder humano, y provocó su hundimiento.
El término 'iceberg' se utiliza para hacer alusiones en el habla diaria: cuando nos referimos a algo grande, potente, helado, colosal. O cuando decimos que se trata sólo de 'la punta del iceberg' y hacemos alusión a una característica natural: hasta 7/8 de su masa está oculta debajo del agua.
Algunos iceberg pesan cientos de millones de toneladas, y cualquier colisión contra uno de ellos es peligrosa. Los investigadores aseguran que su paso queda registrado en el fondo marino, donde cualquier contacto pulveriza la realidad.
En la superficie los humanos se han visto obligados a establecer sistemas de vigilancia, incluso satelital, para evitar esas colisiones. De hecho, existe una Patrulla Internacional del Hielo que controla los iceberg en el hemisferio norte.
Los iceberg se originan principalmente por desprendimientos de los glaciares en la zona polar ártica, en especial en Groenlandia, y en la Antártica en el sur. Los del norte son los que suelen cruzar zonas sensibles, como las rutas de navegación.
Sin embargo fue en la Antártica donde en marzo de 2000 se detectó el iceberg más grande, el B15, con casi 300 kilómetros de longitud.
En Internet los iceberg aparecen con frecuencia. Muchos sitios están dedicados a explicar su naturaleza: a pesar que flotan en el mar y son habitantes de un medioambiente marítimo, están compuestos de agua dulce, debido a su origen en los glaciares, donde se han formado a lo largo de unos 3.000 años * |