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| Conectate Un cultivo prodigioso El maíz es plantado y cosechado en todas las superficies aptas para la agricultura en este planeta. Pero no siempre fue así: hasta hace 500 años su uso estaba restringido a lo que ahora conocemos como América, desde Chile hasta Canadá.
Su popularidad comenzó cuando los primeros europeos descubrieron su existencia: los exploradores hablaban de "una clase de grano, que llaman maíz, de buen sabor cocinado, seco y en harina".
Todo parece indicar que el cultivo de esta planta de la familia de las gramíneas comenzó a practicarse en los actuales México y América Central hace miles de años. Los vestigios más antiguos de su producción encontrados en esa zona tienen unos 7.000 años. Y de allí proviene también la palabra maíz, "sustento de la vida".
Su presencia fue fundamental para la dieta y aún para la cultura de antiguas civilizaciones americanas.
En América el producto es conocido con diferentes palabras: maíz, choclo, jojoto, corn, milho, elote. Y hay que hacer notar que existen seis tipos fundamentales de maíz: dentado, duro, blando, o harinoso, dulce, reventón y envainado.
Más allá de sus virtudes como alimento (donde demuestra una increíble capacidad para transformarse en harinas, hojuelas, pastas, etc), el maíz tiene reservadas otras sorpresas: tiene usos como ingrediente básico para procesos industriales. Está en la raíz de productos como almidón, aceite y proteínas, bebidas alcohólicas, edulcorantes alimenticios y combustible.
Dada su importancia para la humanidad, en Internet las referencias al maíz son infinitas. Aparecen cientos de recetas de las más diversas culturas y numerosos sitios a explicar su uso, o a informar sobre su naturaleza.
Y quien combine esa palabra con el término 'transgénico' en un buscador de la Red entrará en un debate de esta época: si es bueno o malo producir maíz genéticamente alterado, cuyas consecuencias para el ser humano aún son un misterio * |