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Sin agua al sur del Río Bravo
Por Diego Cevallos

México debe invertir unos mil 522 millones de dólares en los próximos cinco años para garantizar el abastecimiento en campos y ciudades limítrofes con Estados Unidos, donde la escasez de agua se ha sumado a problemas como el narcotráfico, la violencia y la migración.

MEXICO., (Tierramérica).- La región del norte de México, limítrofe con Estados Unidos, sumó a los problemas del narcotráfico, la violencia y la migración, un nuevo reto: la escasez de agua.

Debido a una sequía de ocho años, la zona acumuló una deuda de mil 700 de metros cúbicos de agua con Estados Unidos y debe invertir alrededor de mil 522 millones de dólares en los próximos cinco años para evitar dificultades de abastecimiento tanto en las ciudades como en el campo.

Los problemas se agravarán, advierten las autoridades, si el agua no se administra de modo más eficiente en las áreas rurales de la frontera, cuyo consumo equivale a 80 por ciento del total disponible en la región.

Gran parte del agua que usan los mexicanos procede de los ríos Colorado y Bravo, ambos fronterizos, cuyo caudal se divide entre los dos países según un tratado de 1994. Algunos ambientalistas creen que ese instrumento es injusto y debe revisarse, pero otros lo consideran beneficioso para México.

Los problemas de manejo del agua en la región limítrofe permanecieron ocultos hasta 1992, pues el suministro se mantuvo en un promedio anual de 5 mil 100 millones de metros cúbicos, suficiente para despreocuparse.

Pero cuando el promedio bajó a 2 mil 300 millones de metros cúbicos, las culpas emergieron y los agricultores exigen más y más agua, un recurso que, a diferencia de sus vecinos de Estados Unidos, explotan sin mucho cuidado ni tecnología.

"Es evidente que cuando había abundancia, no obstante la baja eficiencia, no pasaba nada. Pero ahora que la naturaleza nos ha negado esto, debemos aprender a vivir de otra forma", dijo a Tierramérica Jaime Tinoco, delegado de la Comisión Nacional del Agua para la Frontera Norte.

Estados Unidos fue y es eficiente en el uso del líquido tanto en el campo como en las ciudades, pero en México la historia ha sido otra, reconoció Tinoco.

La ineficiencia de México en materia de riego en el campo es de 50 por ciento y un tercio del agua se desperdicia en las ciudades.

El secretario de Medio Ambiente, Víctor Lichtinger, indicó que es imprescindible luchar contra la baja eficiencia del campo mexicano respecto del agua, cuyo manejo es, según el gobierno, un "problema de seguridad nacional".

Entretanto, en estados fronterizos como el de Tamaulipas, ruegan por que se haga realidad la previsión de los metereólogos: que se presente el fenómeno climático de El Niño y traiga las lluvias del pasado.

La sequía ha acabado con 20 por ciento del rebaño ganadero de Tamaulipas y las autoridades del estado se niegan a aceptar que México pague este año parte del agua que debe a Estados Unidos. Exigen más bien que se entregue al país ese caudal.

Así mismo, Tinoco señaló que hay lugares en que aún se utiliza la inundación como sistema de riego de cultivos, algo que en otros puntos del planeta se considera casi un crimen, por el desperdicio de agua que implica.

En contraste, las ciudades de la frontera tienen una cobertura de 93 por ciento de agua potable, una proporción superior a muchas zonas de México, pero menor al 100 por ciento de las localidades estadounidenses vecinas.

Para mejorar esa cobertura y tener la infraestructura adecuada en materia de alcantarillado y saneamiento urbano, habrá que invertir mil millones de dólares en los próximos cinco años, según el Banco de Desarrollo de América del Norte. Y según la Comisión Nacional del Agua, el campo requeriría a su vez de 522 millones de dólares para garantizar el óptimo abastecimiento en ese mismo período.

Los especialistas predicen que será difícil alcanzar esa meta. En los últimos cuatro años, y con grandes esfuerzos, la inversión en el lado mexicano para garantizar el abastecimiento y la calidad del agua fue apenas de 370 millones de dólares.

Pero no todas son malas noticias. La Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), que en 1992 señaló problemas de infraestructura y de contaminación en el agua de la zona, ha comprobado el mejoramiento de la situación gracias a plantas de tratamiento y otras obras en Ciudad Juárez y Nuevo Laredo, dijo a Tierramérica Jesús Luévano, secretario de la CILA.

La CILA es una comisión binacional creada para vigilar y atender problemas derivados del uso de los ríos Colorado, Tijuana y Bravo, que separan a México de Estados Unidos.

Según el acuerdo de límites, cada país debe aportar al otro cantidades determinadas de agua por año.

Estados Unidos ha cumplido con su parte, pero México no lo ha hecho, debido a la sequía y al mal uso del agua en sus campos. Ahora tiene una deuda de mil 700 de metros cúbicos de agua y el vecino reclama el pago.

* El autor es corresponsal de IPS.

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