PORTADA QUIÉNES SOMOS BOLETIN RADIAL ARCHIVO
 
  Ejemplar
  actual
  Reportajes
  Acentos
  Análisis
  Diálogos
  Grandes
  plumas
  Ecobreves
  Libros
  Galería
  Ediciones
  especiales
  Contactos
  Permisos
  de uso


Crédito: Fabricio Vanden Broeck
Análisis
Brasil a la vanguardia de la lucha contra el hambre
Por Andrew MacMillan

Brasil emplea con equilibrio medidas inmediatas para aliviar el sufrimiento con reformas fundamentales para hacer frente a las causas subyacentes del hambre, afirma en esta columna el economista agrario Andrew MacMillan.

SCANSANO, Italia, 16 nov (Tierramérica).- Resulta escandaloso que en un mundo de abundantes existencias de alimentos, más de 1.000 millones de personas enfrenten de manera permanente la falta de comida. Sabemos cómo poner fin al hambre, pero pocos gobiernos se empeñan en erradicarla.

El programa Hambre Cero de Brasil muestra que es posible hacer progresos rápidos hacia la eliminación del hambre y la desnutrición.

Aunque todos los países se han comprometido a abatir a la mitad el hambre a más tardar en el 2015, Brasil ha asumido metas más ambiciosas. El objetivo de reducción a la mitad deja a millones condenados a la miseria, la enfermedad y la exclusión social.

Desde el primer día en su cargo, el 1 de enero de 2003, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, hizo de la erradicación del hambre su prioridad.

El completo alcance de Hambre Cero sólo se advertirá cuando los niños de hoy sean adultos. Pero hay ya muchos índices de que el programa está avanzando en la dirección correcta. Brasil encabeza la última lista de naciones que están luchando contra el hambre, elaborada por la organización humanitaria ActionAid.

Y el programa brasileño no trata sólo de mejorar la nutrición a gran escala, sino también estimular el crecimiento económico donde es más necesario, en los rincones más pobres del país. También capacita a millones de brasileños para que comiencen a integrarse a la vida activa.

En sólo seis años, la mortalidad infantil cayó en un 73 por ciento y el número de personas en situación de extrema pobreza bajó en un 48 por ciento en ese país sudamericano de 192 millones de personas.

El éxito brasileño muestra lo que se puede hacer si se combinan un fuerte compromiso político y un objetivo inequívoco, reformas institucionales que lleven a los gobiernos centrales, estaduales y locales a trabajar conjuntamente en una estrategia común y con el compromiso de toda la sociedad civil.

Hambre Cero emplea con equilibrio medidas inmediatas para aliviar el sufrimiento con reformas fundamentales para hacer frente a las causas subyacentes del hambre. Ellas incluyen el manejo más equitativo de la economía, el mejoramiento de la distribución del ingreso, la ampliación de las oportunidades de empleo, el aumento de los salarios mínimos y un mayor acceso a la propiedad de la tierra.

Hambre Cero parte de la premisa de que la causa primaria del hambre no es la falta de alimentos. Ello condujo a lanzar una política de transferencia de dinero en efectivo que permite a casi 12 millones de las familias más pobres del país la adquisición de alimentos.

Al vincular estas subvenciones con la concurrencia de los niños a la escuela y controles médicos regulares se asegura a la vez la instrucción y la nutrición de los jóvenes. Asimismo, un amplio programa de comidas en el horario escolar refuerza esos efectos.

Brasil está demostrando que se puede llevar a la práctica el enfoque de doble vía para la reducción del hambre, recomendado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Ello requiere medidas para paliar el hambre, unidas a una expansión de la producción de alimentos, especialmente a cargo de pequeños agricultores. El consiguiente incremento de la demanda favorece a los pequeños productores, incluso a las familias campesinas beneficiadas por la reforma agraria.

Este respaldo a la agricultura en pequeña escala está reforzado por programas crediticios de instituciones estatales para casos de emergencia, así como por planes institucionales de alimentación.

Hambre Cero demuestra el papel vital que la acción directa puede jugar en la reducción de la pobreza y en incrementar la resistencia de los pobres ante situaciones económicas adversas.

Eso ha quedado en evidencia en la actual crisis económica mundial. Hambre Cero permitió a casi todos los brasileños el disfrute de un ingreso garantizado y el acceso a los alimentos esenciales. También ayudó a sostener los niveles domésticos de consumo, una de las razones por las cuales Brasil pudo superar la crisis más rápidamente que muchos otros países.

La Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria, convocada por la FAO entre el 16 y el 18 de este mes en Roma, es una oportunidad a todos los gobiernos para seguir el ejemplo de Brasil y comprometerse a erradicar el hambre de una vez por todas.

En las últimas dos cumbres sobre la alimentación, en 1996 y 2002, los jefes de Estado hicieron vigorosas promesas, pero la mayor parte de ellos han fracasado drásticamente. Esperemos que esta vez los presidentes, reyes y primeros ministros lancen, como lo hizo Lula, sus propios programas de Hambre Cero.

Pero la historia enseña que, a menos que sus pueblos exijan una acción urgente contra el hambre, muchos líderes se olvidan de sus promesas.

Por lo tanto, es necesario emprender una campaña global, basada en la creciente comprensión popular del escándalo de la desnutrición, para exigir a los dirigentes que se comprometan públicamente con el cumplimiento de sus promesas y que asuman las responsabilidades correspondientes. Si así lo hacen, el mundo será un lugar mejor y más seguro para todos.

* Andrew MacMillan, economista agrario y ex funcionario de la FAO. Derechos exclusivos IPS. Excluida su publicación en Brasil.

Tierramérica no se responsabiliza por el contenido de los enlaces externos
Ingresa tu correo electrónico y recibe gratis el boletín semanal de Tierramérica
Reportajes
Vegetales ya tienen su código de barras genético
Acentos
Indígenas invitan a escuchar a la Tierra
Ecobreves
VENEZUELA: Alerta por pez león...
CUBA: Piden reactivar explotación de zeolita...
BRASIL: Emplean aceite de ricino en metalurgia...
CHILE: Estudian potencial de biogás en el sur...

Fronteras candentes emergen del deshielo

El hambre, el clima y el futuro sustentable

Desigualdades fatales en el imperio de la ciencia

 

Copyright © 2010 Tierramérica. Todos los Derechos Reservados