 | Kathy Gerwig y Verónica Odriozola Crédito: Marianela Jarroud/IPS | Diálogos Hospitales aligeran su huella ecológica Marianela Jarroud entrevista a KATHY GERWIG y VERÓNICA ODRIOZOLA, de Salud sin Daño
Los hospitales de Estados Unidos son el tercer mayor
usuario de energía en el sector de edificios
comerciales.
SANTIAGO, 13 ago (Tierramérica).- La cura se asocia a imágenes de limpieza y
sanidad. Sin embargo, los hospitales de nuestros
días son puntos calientes de contaminación y de
elevado consumo de recursos valiosos, como la
energía.
A menudo esa contaminación revierte en
enfermedades, que han de ser tratadas por los
mismos hospitales que contribuyeron a causarlas,
dijo a Tierramérica la codirectora de la Salud sin
Daño de Estados Unidos, Kathy Gerwig.
Es que "la salud ambiental no se enseña en las
escuelas de medicina", añadió Gerwig,
vicepresidenta de seguridad laboral y encargada de
gestión ambiental de Kaiser Permanente, uno de los
sistemas de salud sin fines de lucro más
importantes de ese país.
Pero los hospitales están empezando a notar su
propia huella ecológica.
Salud sin Daño ha logrado atraer a más de 3.500
instituciones de todo el mundo a la Red Global de
Hospitales Verdes y Saludables. En Chile se han
sumado los hospitales de Illapel, de Salamanca y
Los Vilos y el Departamento de Salud Provincial
del Choapa, provincia de la región Coquimbo.
Para ser miembro de la red basta comprometerse con
al menos dos de los 10 objetivos de su agenda
global: liderazgo, sustancias químicas, residuos,
energía, agua, transporte, alimentos, productos
farmacéuticos, edificios y compras verdes.
La agenda global es de adhesión voluntaria. Una de
sus metas incluye la eliminación total del
mercurio, un metal neurotóxico empleado en
termómetros y tensiómetros, entre otros
dispositivos médicos.
A la campaña contra el mercurio se sumaron
sistemas hospitalarios y autoridades nacionales y
provinciales de varios países de América Latina,
como Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Nicaragua,
dijo a Tierramérica la bióloga Verónica Odriozola,
coordinadora de Salud sin Daño para la región.
Gerwig y Odriozola dialogaron con Tierramérica en
el marco de la conferencia Hospitales del Futuro,
celebrada en Santiago el 9 de este mes.
TIERRAMÉRICA: ¿Cuáles son los impactos ambientales
más importantes de los sistemas hospitalarios?
KATHY GERWIG: En Kaiser Permanente definimos cinco
áreas: energía y cambio climático, sustancias
químicas y productos más seguros, residuos, agua y
alimentación sustentable.
Hay enfermedades que son resultado de la
exposición ambiental, como el cáncer. Los
hospitales a veces tienen pisos de vinilo o PVC, y
el vinilo cuando se incinera, produce dioxinas que
son sustancias cancerígenas.
Otro ejemplo es la energía. La proveniente del
petróleo y sus derivados es responsable del cambio
climático y los efectos del cambio climático en la
salud incluyen más enfermedades infecciosas y
manifestaciones meteorológicas severas que pueden
dañar a la gente, como olas de calor, incendios e
inundaciones.
Los hospitales gastan energía 24 horas al día,
siete días de la semana. En Estados Unidos, son el
tercer mayor consumidor de energía en el sector de
edificios comerciales.
Entonces ese consumo causa el cambio climático y
este causa enfermedades… debemos hacer un uso más
sabio de la energía para prevenir enfermedades.
TIERRAMÉRICA: ¿Qué propone Salud sin Daño en
materia de residuos hospitalarios?
KG: Estamos interesados en dos aspectos: el
tratamiento y el volumen de esa basura. Respecto
del tratamiento, la incineración es peligrosa para
la salud ambiental, así que buscamos alternativas.
Por ejemplo, en mi organización la mayor parte de
los residuos médicos son tratados con
esterilización por vapor.
En relación al volumen, hacemos tres cosas:
mejorar el proceso de compras, para evitar
adquirir productos que serán desechados
rápidamente, maximizar el reciclaje y reutilizar
los materiales todo lo posible.
TIERRAMÉRICA: ¿Qué prácticas se aplican en energía
y alimentos?
KG: Nos focalizamos en reducir el consumo
eléctrico y, a la vez, emplear más fuentes
renovables, como la solar. Un ejemplo específico
es la adopción de la iluminación LED en todas las
salas de cirugía de los hospitales de Kaiser
Permanente. Estas lámparas no solo consumen menos
electricidad, sino que generan menos calor, lo que
redunda en menor uso de refrigeración.
En la alimentación, hay mercados de frutas y
verduras semanales en nuestros hospitales. Así
apoyamos a los agricultores locales, que tienen la
oportunidad de obtener ganancias en la provisión
local, porque cada hospital es un gran consumidor.
El personal hospitalario también puede adquirir
esos alimentos y, en muchas comunidades, el
mercado abastece de alimentos locales también a la
gente que vive cerca.
En Estados Unidos, tres por ciento de las frutas y
verduras son orgánicas, pero alrededor de seis por
ciento de los alimentos que servimos a nuestros
pacientes lo son. Además, todos los productos
lácteos en nuestros hospitales son de animales
libres de hormona del crecimiento agregada, y
elaboramos menúes con menos carne.
TIERRAMÉRICA: ¿Qué porción de sistemas
hospitalarios del mundo se han sumado a la red?
VERÓNICA ODRIOZOLA: Es difícil saberlo ahora,
porque estamos en la etapa de sumar y los nuevos
miembros lo hacen como fundadores. Pero hay varios
grandes, como el sistema público de salud de la
capital de México, o el sistema nacional de salud
de Inglaterra. Luego hay hospitales sueltos o
asociaciones hospitalarias.
TIERRAMÉRICA: ¿Y en América Latina?
VO: Algunos países destacan porque no hemos tenido
oportunidad o capacidad de llegar a todos. Hay
bastante avance en Brasil, Argentina, México; en
Chile con la campaña contra el mercurio, que
comenzó con algunos hospitales piloto y luego
llevó al Ministerio de Salud a adoptar un
compromiso de gestión que abarca a 90 por ciento
de las instituciones públicas.
También estamos trabajando en Costa Rica, y
arrancando en Nicaragua, donde el sistema de salud
ya es libre de mercurio gracias a nuestro trabajo.
TIERRAMÉRICA: En la reciente reforma de la salud
estadounidense, ¿estos temas estuvieron presentes?
KG: Algunos de ellos. Quizás no en forma
explícita, pero hay una cantidad de oportunidades
en la nueva ley. Por ejemplo, se exigen historias
clínicas electrónicas. Esto no solo permite
ahorrar papel sino un cuidado de la salud más
eficiente. Si usted puede comunicarse con su
médico por correo electrónico puede ahorrarse un
viaje en auto hasta la clínica.
Otro elemento interesante de la reforma es que
proporciona incentivos para prevenir enfermedades.
Cuanto mejor seamos en prevención, menos recursos
necesitaremos para intentar curar enfermedades.
TIERRAMÉRICA: ¿Sus campañas van encaminados a
cambiar políticas públicas, o se conforman con la
adhesión voluntaria?
VO: Se trabaja con los actores del sistema y a la
larga procurando que el cambio se convierta en una
política pública, porque mal podríamos ir detrás
de cada uno de los hospitales para generar
transformaciones.
Pero a veces esos cambios funcionan mejor de abajo
hacia arriba, como pasó en Chile con el mercurio.
En este caso, nuestro trabajo ahora es procurar
que esa voz llegue a las actuales negociaciones
internacionales de un convenio sobre mercurio, en
las que el sector salud diga "estos productos
tienen mercurio y pueden ser prohibidos a nivel
global; nosotros ya lo hemos probado y
comprobado". * |