 | Mazorcas de maíz en un depósito campesino de Yaluma, Chiapas. Crédito Crédito: Mauricio Ramos/IPS | Reportajes México puede decir adiós al maíz importado Por Emilio Godoy
México puede permitirse no importar más maíz, si
impulsa la agricultura campesina, la eficiencia
hídrica y la inversión en pequeña agricultura.
MÉXICO, 22 oct (Tierramérica).- Hace mucho que México, cuna del maíz, dejó de
autoabastecerse de este alimento milenario que es
el corazón de su cocina y su cultura. Pero nuevos
estudios indican que podría lograrlo en 10 o 15
años.
Para el agricultor Carmelo Pacheco, del sureño
estado de Guerrero, lo que él y otros productores
necesitan es más riego para incrementar la
cosecha.
"Para este año vemos una perspectiva regular. La
producción ha bajado por los cambios en el clima.
Además, no hay precios sólidos", dijo a
Tierramérica este dirigente de la organización
Pach-Vill, en el municipio de Ayutla de los
Libres, que está por iniciar la cosecha.
Invertir en infraestructura hídrica para la
agricultura en el sudeste y financiar a medianos y
pequeños productores permitiría a este país
latinoamericano alcanzar la autosuficiencia,
sostiene el estudio “Factibilidad de alcanzar el
potencial productivo de maíz de México”,
presentado este mes.
“El predominio del uso extractivo de recursos ha
ocasionado erosión y riego ineficiente. Se puede
aprovechar reservas de tierra, agua dulce,
tecnología pública, agricultura campesina y
diversidad genética”, dijo a Tierramérica el
investigador Antonio Turrent, del Instituto
Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas
y Pecuarias y uno de los autores del estudio.
México podría producir 33 millones de toneladas
anuales del grano en un plazo de 10 a 15 años,
cerrando el déficit actual de 10 millones de
toneladas, e incluso añadir otros 24 millones por
año para cubrir la demanda proyectada para 2025,
de 39 millones, afirma la investigación publicada
en español por el estadounidense Woodrow Wilson
International Center for Scholars, con sede en
Washington.
Actualmente, México necesita importar entre ocho y
10 millones de toneladas al año, sobre todo de
Estados Unidos.
El país tiene unos tres millones de agricultores
maiceros que siembran una extensión de ocho
millones de hectáreas. Pero más de dos millones
destinan sus cosechas al consumo familiar. El
cultivo se centra en especies de granos blancos,
mientras el amarillo, empleado en alimentación
animal, se importa.
El maíz (Zea mays) es un vegetal simbólico en
Mesoamérica, por su fuerte vinculación con las
culturas prehispánicas de esta región que se
extiende desde el centro de México hasta América
Central.
México es centro de origen del maíz, y cuenta con
59 razas nativas y 209 variedades. Solo 10 razas
han sido usadas en mejoramiento genético.
Si la eficiencia en el riego se mejora en 60 o 70
por ciento, sería posible alcanzar entre 4,1 y 4,9
millones de hectáreas, echando mano al agua de
escurrimiento, que es abundante en el sur y
sudeste mexicanos, plantea el estudio firmado
también por Timothy Wise y Elise Garvey, director
e investigadora, respectivamente, del Programa de
Investigación y Política del Instituto de
Desarrollo Global y Medio Ambiente de la
estadounidense Tufts University.
La agricultura campesina "maneja la biodiversidad
del maíz", dijo Turrent. En ella, las "tierras de
labor son el primer contacto en el ciclo del agua;
sus saberes son compatibles con la agroecología y,
a diferencia del subsector empresarial, tiene
amplia potencialidad para aumentar su producción".
Los investigadores descartan que en esta
revolución productiva se necesite la
biotecnología, alternativa del gobierno para
elevar la productividad y resistencia frente a los
efectos del cambio climático.
El grano transgénico es “una falsa y peligrosa
promesa”, que no ha generado más rendimientos que
las semillas nativas o mejoradas, representa un
riesgo para el grano nativo y para la
biodiversidad mexicana y no ha probado ser más
resistente a la sequía que otras variedades,
alegan.
Desde 2009, el gobierno mexicano ha autorizado 177
permisos de siembra experimental y piloto de maíz
genéticamente modificado sobre una superficie de
2.664 hectáreas.
En septiembre, las transnacionales estadounidenses
Monsanto, Pioneer y Dow Agrosciences presentaron
seis solicitudes de plantación comercial de maíz
transgénico para unas 1,7 millones de hectáreas en
Sinaloa (noroeste) y Tamaulipas (noreste).
México tiene unos ocho millones de hectáreas de
tierras cultivables ociosas, que "ofrecen una
oportunidad de empezar de cero ante la crisis
alimentaria y los altos precios de los alimentos",
dijo a Tierramérica el académico Antonio Yunes,
del estatal Colegio de México.
"Se podría aprovechar su potencial sin otorgar
subsidios, con prácticas sostenibles", sugirió.
En 2011 se entregaron como subsidio unos 549
millones de dólares a los productores, y unos 15
millones de dólares al segmento de agricultura
orgánica.
El informe concluye que la estrategia más eficaz
es "el extensionismo participativo en tierras de
temporal", es decir la ampliación de las siembras
a predios exclusivamente regados por lluvia, y
recomienda fortalecer la organización de los
agricultores y el ordenamiento de los mercados.
En el sureño Guerrero, los maiceros también
plantan jamaica, ajonjolí (sésamo) y calabaza.
Pero "no hay garantías a la producción, nos falta
mejorar la organización", reconoció Pacheco. * |