 | Vista de Porto Alegre. La arquitectura ambiental también debe dar respuestas al ordenamiento de las ciudades Crédito: : Alejandro Arigón/IPS | Acentos Ambientalistas reclaman sistema multilateral poderoso Por Marcela Valente
Gobiernos y organizaciones civiles admiten la
urgencia de fortalecer las instituciones globales para afrontar con
éxito los desafíos del recalentamiento global.
NUSA DUA, Indonesia, 1 mar (Tierramérica).- Los ecos del fracaso de la cumbre de Copenhague
sobre cambio climático calientan los debates sobre la reforma
de la arquitectura legal internacional. La sociedad civil reclama
un nuevo sistema, más ágil, efectivo e influyente.
Un grupo consultivo de ministros, formado hace un año para
explorar cambios en el sistema multilateral propuso en los
encuentros celebrados a fines de febrero en Nusa Dua, centro
turístico de la indonesa isla de Bali, una serie de iniciativas para
que los países traten de llegar a un acuerdo a mediano plazo.
Algunos gobiernos y organizaciones de la sociedad civil se
inclinan por el funcionamiento de varios organismos de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) bajo un mismo
paraguas, mientras que otros proponen crear nuevas
instituciones.
“Necesitamos una gobernanza ambiental fortalecida, con más
poder y más presupuesto”, señaló a Tierramérica Alida
Spadafora, directora ejecutiva de la Asociación Nacional para la
Conservación de la Naturaleza de Panamá, al término del Foro
de la Sociedad Civil.
“No sabemos si debe ser un organismo o un programa de la
ONU, pero debe tener más influencia y financiamiento, porque
cada vez es más evidente que no logramos resultados”, subrayó.
El foro social precedió a las reuniones simultáneas
extraordinarias de las conferencias de las partes de los
convenios de Basilea, Rotterdam y Estocolmo, sobre químicos y
manejo de residuos y sustancias peligrosas, y a la XI sesión
especial del Consejo de Administración del PNUMA/Foro
Ambiental Mundial a Nivel Ministerial, celebradas del 22 al 26 de
febrero en Bali.
Para Spadafora, “hay evidencias contundentes de que no
estamos logrando revertir los graves problemas ambientales que
tenemos, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad
y tantos otros asuntos en los que estamos perdiendo”.
María Ivanova, directora del Proyecto Gobernanza Ambiental
Global, describió este concepto como “la inclusión en el diseño y
ejecución de políticas a las organizaciones de la sociedad civil”.
Ivanova, quien también participó del foro social, sostuvo que
pocos asuntos son tan intrínsecamente globales como el
ambiente, pero las instituciones creadas “se probaron incapaces
de resolver los problemas”. De ahí la necesidad de un cambio,
apuntó.
Para esta experta de la estadounidense Universidad de Yale,
existen dos narrativas en torno a la gobernanza ambiental. Están
quienes definen el sistema como exitoso y abierto a
organizaciones no gubernamentales, y también quienes creen
que es disfuncional, excesivamente fragmentado y que compite
por los recursos.
“Tener muchas instituciones no necesariamente es malo, pero
cuando no hay cooperación y se compite por los mismos
recursos, entonces hay fragmentación… y los problemas
ambientales siguen empeorando”, alertó.
La necesidad de una reforma “es un asunto en el que coinciden
gobiernos tan disímiles como el de Estados Unidos y el de Irán,
que expresaron en distintos momentos preocupación por la
continua degradación ambiental y coincidieron en que las
instituciones multilaterales deben ser mejoradas”, remarcó.
Tanto los ministros como la sociedad civil y el propio PNUMA
(Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) están
de acuerdo en que la comunidad internacional necesita
instituciones efectivas, poderosas, con fondos y, sobre todo,
coordinadas.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, sostuvo en carta
enviada a la conferencia que las cuestiones ambientales “no
pueden resolverse con instituciones débiles” e instó a ser
“creativos y productivos” al analizar alternativas.
Todos coinciden en que los cambios no se decidirán antes de la
próxima conferencia de cambio climático, a celebrarse a fines de
noviembre en México, pero el proceso sí habrá comenzado de
cara a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo
Sustentable de 2012 en Río de Janeiro, conocida ya como
Río+20.
“Si los gobiernos quieren hacer reformas y plantear estrategias
para un acuerdo exitoso en Río, deben comenzar a dar señales
claras desde ahora”, declaró a Tierramérica el director ejecutivo
del PNUMA, Achim Steiner.
Un ejemplo de sinergia en busca de mayor eficacia, según
Steiner, se manifestó en esta primera reunión simultánea de los
convenios de Basilea, Rotterdam y Estocolmo.
Los ejecutivos y expertos de los tres tratados comenzaron a
trabajar en forma coordinada y cooperativa para que los
instrumentos de regulación que ofrecen a los Estados parte sean
más eficaces para evitar que los tóxicos lleguen al organismo
humano y a la vida silvestre.
La sociedad civil reclaman esa una nueva arquitectura, sobre
todo porque consideran que el mayor empoderamiento se
reflejará luego en las políticas de los gobiernos. En muchos
países los asuntos ambientales no tienen siquiera ministerio y
los recursos destinados son escasos.
El Foro de la Sociedad Civil emitió un documento en el que
consideraron “esencial acelerar la implementación de reformas”
en la gobernanza ambiental internacional.
Desde su perspectiva, las reformas deberían mejorar la
dimensión ambiental de otras instituciones del sistema
multilateral, como la Organización Mundial del Comercio, la
Comisión sobre el Desarrollo Sostenible, el Banco Mundial o el
Fondo Monetario Internacional.
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